01/09/2006

Gritos

Como más o menos todo el mundo sabe, hace dos años desapareció del Museo de Munch de Oslo El grito. Mi suegra, en ciernes de rematar su doctorado de Historia del Arte, andaba por aquellas fechas a punto de viajar hasta la capital noruega para admirar este fetiche cultural y acompañar a mi suegro, que a la sazón daba con sus carnes en aquellas frías y lejanas tierras para asistir a una convención del Pen Club gallego. No me cupo ninguna duda de que la sustracción de la obra supondría para mi amantísima suegra un varapalo de dimensiones incalculables. Comentando el caso de esta desaparición con mi madre, no tuvo empacho alguno en admitir que le daba mucha pena, pero que no entendía cómo un cuadro de “una bombilla chillando con las manitas puestas en la cara fuera tan importante”. Viendo estas dos formas de aflicción, me quedé pensando en la célebre frase que da comienzo a Anna Karenina: "Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera".

El azar (ése del que tanto gusta Paul Auster) ha hecho que un muchachito cantara acerca de su paradero y así rebajar la pena de sus delitos. Aprovechen ahora para verlo; muy pronto Ryanair transportará a hordas que llegarán a Oslo para apreciar esta genial obra. El problema de que la televisión ayude a amueblar el imaginario colectivo de demasiada gente es que los museos se convierten en meros zoológicos de padres en bañador con helados semiderretidos.

Posted by at 18:33:47 | Permanent Link | Comments (1) |
Comentarios
1 - Tu madre si que sabe, se doctoró en arte cuando te dio de comer tantos años, el arte del bocata de salchicha con " chenchu y chencha" acompañado de un TUP con " módulos". (Comment this)

Escrito por: Marcelo at 2006/09/04 - 09:04:22
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