El origen del mundo

Las vidas tornasoladas de nuevos individuos llegan a mí (¡Oh, soberbias mariposas, vengan al festín lumínico de las velas!). Esta forma de entomología fortuita es uno de los pocos lujos que me otorga la vida académica. Delante de mis ratoniles ojos comienzan a posarse espíritus de variada densidad: parlanchines con ácidos problemas estomacales (el aliento que exhalan hace que se batan mis fosas nasales), compungidas muchachas de sueños nínficos (recuerden la propensión de las ninfas a viajar), jóvenes de cultura amalgamada, hipotecados “penitentes”, etc. Las historias de sus días afloran a golpe de curva. El cazador no pregunta; se agazapa tras un dato frugal y espera. Comienza la lluvia de estrellas:
M., profesora de geografía, se come las uñas mientras conduzco. Me cuenta que se casó con un ginecólogo que andaba todo el día usurpando al cuadro de Courbet, L'origine du monde (véase arriba), nuevas perspectivas desde mil y una clínicas. Las esperas en el tálamo eran devastadoramente infinitas. A ello se le sumaban, cuando al fin tenían vida en común, las cenas con las “señoras de” (rubias escultóricas y extraídas del mundo laboral por el sueldo de sus “señores”), que formaban un gineceo pacato en torno a temas de “rabiosa actualidad”. Sin coche, con una hija y la urgente necesidad de surcar los pasillos de grandes superficies comerciales, se buscó a un chofer amigo que la transportara hacia tales paisajes. Al comienzo fue Hipercor; luego, un parque de atracciones; más tarde, una cena, una película, un viaje relámpago a la playa… De nuevo el origen del mundo, el indisoluble veneno del amor. El divorcio no se hizo esperar.
M. se baja del coche, no sin antes agradecer el viaje de vuelta a casa. Me quedo, como ustedes, a la espera.


Veo que las nuevas compañías prometen dar juego y siento no estar ahi para disfrutarlo.Usted que fue mi jefe me permitirá que le dé un dato sobre mi nuevo jefe en el área: él no lleva una camiseta de Praga sino un llavero de Cáritas.¿ Me ve usted mal futuro en mis charlas y mis ¿risas? con mi nuevo jefe?. Un poco de caridad, por favor (Comment this)