Bienales
Una vez alojamos en casa a una joven que había tocado con los dedos lo que en ciertos sectores culturales se ha dado en llamar “el gran mundo”. La chica, tras estudiar Historia del Arte en Compostela, realizar un master de arte contemporáneo en el MOMA de Nueva York y detenerse delante de los fetiches pictóricos de nuestro tiempo en los museos más importante del mundo, tuvo la oportunidad de ser entrevista por la galerista Juana de Aizpuru, por aquel entonces directora de la I Bienal de Arte Contemporáneo de Sevilla (BIACS). Contaba la tierna muchacha que de Aizpuru la recibió en un despacho blanco y luminoso, teniendo a mano un gato (también blanco) al que no dejaba de acariciarle el cogote mientras le pedía que presentara sus credenciales. Finalmente, fue contratada como asesora artística. Pienso que la BIACS no tenía que pagarle muy bien: estuvo viviendo con nosotros dos semanas, llegando tarde todos los días, sin cenar lo que buenamente le dejábamos encima de la mesa y comiendo sólo kiwis. Un día desapareció y se llevó un bonito juego de toallas que, me imagino, le hacían gran falta para el aseo diario.
La recuerdo melancólicamente estos días (lo de “melancólicamente” es una pose que da el otoño), ahora que vuelve la segunda edición de la Bienal, sin Juana de Aizpuru y, probablemente, sin ella. Concluyo que la City reintenta meterse en la cadena de ciudades-espectáculo con otra Banal (sic), cuando lo único que exhibe durante todo el año, en lo que se refiere a arte contemporáneo, es un triste museo a desmano de todo Cristo y tan sólo por pura superstición cultural. Como respuesta a todo ello, veo en la televisión como unos atrevidos anti-BIACS colgaron la semana pasada del “zigurat” almohade que salvó el infante Alfonso una pancarta gigantesca en la que rezaba la siguiente frase: “Arte durante todo el año”. Reflexiono acerca de los matices del texto para llegar a la conclusión de que aquí lo que sobra es “musho arte”, “demasiado arte”. Luego me dirán que los hay que se quejan por todo, ahora que tenemos un evento de dimensiones internacionales. No sé; habrá que ir a ver lo que ofrecen nuestros programadores culturales. Si no, siempre nos quedarán los kiwis, tan beneficiosos a la hora de facilitar la defecación, acto cercano, en forma y contenido, a mucho de lo que se ofrece en estas “ferias”.


Tras tantos días sin leerle, y ahora que el destino nos mandó a distintos lugares, me preguntaba que qué sería de todo esto.Veo que sigue usted al pie del cañón .
El arte..!ah¡, pura y banal fuslería apto para todos los públicos y para ninguno. Yo ahora disfruto con el que hace mi hija ,que va a cumplir un año, y dibuja abstracciones dignas de ARCO. (Comment this)
En todo caso yo soy más tradicional: En esta época lo que hago es ir al Festival de Cine de Sevilla. Vas a Nervión y, ya que has hecho el largo rayecto (al menos para mí), te quedas toda la tarde y ves dos o tres películas que no podrás comentar con nadie que no sea tu acompañante, porque te dará la impresión de que nadie más en el Universo la ha visto. Una delicia. (Comment this)