El bello verano
Volver a trajín de estas letras me invita a homenajear a unos queridos amigos con los que di comienzo a este bello verano. Todos, atropellándonos por las estancias de la casa candasina de Saritísima, que tuvo a bien darnos cobijo, nos regalamos historias, anécdotas y sueños furtivos tras años sin vernos. Los vellos rizados de un tropel de personalidades variopintas se dieron un embrollado y espiral abrazo en el último confín del desagüe de la bañera: los pelos viajeros y risueños de la gigante Mónica se tropezaron con los otros ingeniosos de Carlos, los aterciopelados de las hermanas Leal, los precoces de Javier, los asidrados de Libertad y los encanecidos de servidor. Esa masa peluda de amigos bebió, comió, brincó, midió las luces de un par de atardeceres marinos y rio a mandíbula batiente hasta que se extinguieron los días de solaz. Sin aportar pelos, pero vivo y colorista, también estuvo por allí el lírico Huarte, diletante sin ambages del mundo de la fotografía y esclarecedor de la gran trampa de sus contornos. A todos ellos van mis sanados y espirituales buenos deseos. Mucha fabada, siempre. Fijado por at


javier h. (Comment this)