Estación cerrada
Lo siento, he decirlo a estas alturas, como lo dirán cientos de marisabidillos y memorizadores de versos: "Abril es el mes más cruel". Ya comienzo a sentir el azote de este mes de flores esquizoides y días alargados a golpe de manecillas. Para los que comparten las bondades de este mes con la llegada de miles de "Michis" (universitarios de la Universidad de Michigan) les advierto: esta ciudad ha sido clausarada hasta el maravilloso octubre, cuando de nuevo queden barridos el bochorno y la masa democrática venida de lejos.


Recuerda los abriles de Santiago de Compostela, cuando la lluvia cesaba y por unos días, los más posibles, lo inminente: aquella batería de exámenes finales que podían sentenciar a muerte tus vacaciones, se nos olvidaba y el Franco olía a ribeiro malo en tazas blancas manchadas de barrantes y olía a "cocodrilo" del Abellá desde el Obradoiro y los músicos callejeros: el arpista que interpreta una y otra vez y torpementa la misma pieza (estaba ya entonces?), el jazzman de la media en la cabeza y el eterno Sebas con su guitarra, ya eran vistos sin la pantalla opaca de paraguas.
Lo recuerdas?
Es un placer colaborar en tu fritanga.
Un abrazo,
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