seguridad y humo tecnológico
Marx consideraba como uno de los mayores méritos revolucionarios de la burguesía el hecho de haber “sometido el campo a la ciudad”. El liberalismo tecnológico acaba de dar un paso más: someter el espacio a la pura representación virtual. La masa democrática decora el interior de sus vehículos con adminículos que responden a las siglas de GPS. Observo con estupefacción el precio de tal invención; calculo que se podrían comprar con ello unas cuantas guías ilustradas de Siena, Venecia, Florencia y Roma; De la magnificencia y arquitectura de los romanos y otros escritos del grandioso Piranesi; el Viaje a Italia de Dickens; y una guía Michelín. Todo esto (y mucho menos, o casi nada) bastaría para hacer un viaje a la patria de Dante.
Ni que decir tiene que el dédalo de calles que un hombre contemporáneo tiene que surcar en sus días laborables no necesita de tanta tramoya de última generación. La gran pandemia de nuestro tiempo es la necesidad de “seguridad”: seguridad en la casa, en el trabajo, en nuestros viajes, dentro de nuestros cápsulas autopropulsadas, en las fiestas patronales, etc. Este nuevo cachivache aúna la tecnología, la imposibilidad de salirnos del recorrido y el sentimiento alelado de que tenemos en nuestro poder el plano que nunca vio el Minotauro.
Continuará.
Ni que decir tiene que el dédalo de calles que un hombre contemporáneo tiene que surcar en sus días laborables no necesita de tanta tramoya de última generación. La gran pandemia de nuestro tiempo es la necesidad de “seguridad”: seguridad en la casa, en el trabajo, en nuestros viajes, dentro de nuestros cápsulas autopropulsadas, en las fiestas patronales, etc. Este nuevo cachivache aúna la tecnología, la imposibilidad de salirnos del recorrido y el sentimiento alelado de que tenemos en nuestro poder el plano que nunca vio el Minotauro.
Continuará.


Cuba tiene la acepción de "cubanizarse" y por extensión mimetizarse. Perdemos independencia y libertad con todos esos artilugios, ganamos en seguridad, sin duda, pero nos queda alternativa? Podemos vivir, convivir, sobrevivir sin móvil, sin conexión a internet, sin teléfono en casa, televisión...? Si hacemos un repaso a nuestras rutinas diarias comprobamos que nada de eso nos parece prescindible, que podríamos haber leído a Cortázar en lugar de ver Redes, que deberíamos haber tomado papel y bolígrafo y escribir una carta a ese amigo tan querido y, sin embargo, nos ha dado una horrible pereza, por eso hemos descolgado el teléfono y hemos podido escuchar inmediatamente su voz, que después de una hora de charla hemos querido saborear despacio la experiencia, por eso hemos sustituído la siguiente llamada por un SMS o un breve correo electrónico, hemos calentado la sopa en el microondas y hemos programado el sistéma domótico. Es de locos, sí, de nuestro mundo de locos.
Ahí queda eso (Comment this)