Vida de París
Hoy me desperté resacoso (materialismo dialéctico y bourbon Jean Beam). Mientras desayunaba viendo la tele, un escalofrío recorrió mi paladar al descubrir en teletienda un anuncio de crema reparadora de cicatrices, manchas y otros accidentes de la piel hecha a base de baba de caracol (una vil cabrilla recorría continuamente toda las superficies que se exhibían en la pantalla). Apagué el aparato.
Subí a buscar noticias de otros mundos. Abrí el correo: “Sigo viviendo aquí. Los hombres que meto en la cama no suelen ser el Santo Grial, y, los que lo parecen, acaban marchándose tras un par de días. Soy la secretaria de una adivinadora. Escribo y hago fotos. Los gatos siguen engordando”. Mi amiga G. vive en París. Restaña heridas con una visión del mundo vitalista y sin urgencias. La baba de caracol es para los otros.


Pero no sé me da la impresión de que aún sigue un poco turbada. Yo diría que puede que esté incluso más turbada que antes.
Dale recuerdos. (Comment this)