Realidad contaminada

Hoy no estoy para monadas. El mundo y su animalidad podrían dejar en la cuneta a cualquier franciscano bienintencionado que hiciera el amago de tender una mano. La culpa, lo siento amigos, es de los Mass Media. Digo esto porque en cualquier lugar a donde dirijo mi aceitosa mirada me topo con huellas de realidad contaminada. Tomo el concepto del título de una exposición que se me escapó en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC; jueguen a romper el palíndromo de estas siglas y tendrán la justa medida de la gestión de la citada institución cultural). En tal muestra se exhibían fotogramas de películas, fotografías e imágenes de anuncios donde se dejaba constancia del calado en nuestras vidas de las imágenes y sus modelos planteados.
Esta reflexión viene dada por los vestigios de hiperficción que veo a mi alrededor: el tipo que me adelanta; el toque de balón de un niño (nosotros, televidentes del blanco y negro, teníamos que crear el fútbol, ya que para ver un gol en la tele había que esperar semanas); la forma de quitarse las gafas de mi compañera de inglés; el leve contoneo de caderas de una muchacha en el gym; la forma de pisar la colilla que tiene mi jefe… Pura contaminación, casi siempre teñida de cierto desdén por los que habitamos el mundo sublunar.
La naturalidad ha muerto. Fritangas, les propongo un juego: observen y ayúdenme a confeccionar una lista con estas debilidades humanas: Tal vez el esfuerzo nos ayude a soportar la ficción de los días.


Gracias, Fritanga, por este espacio que desontaminas. (Comment this)
Al final todos desean, deseamos lo mismo, lo que tiene el vecino y lo que no, lo que come el vecino y lo que no, lo que se come el vecino y lo que jamás se comerá pero que anhela con todo su alma, aunque se consuela viéndolo en la caja tonta a altas horas de la madrugada.
Ficción es esto. Creer que somos otra clase de personas porque una mañana nos levantamos críticos y lo que hay a nuestro alrededor no nos gusta y lo comunicamos.
Ficción es pensar que podemos y debemos hacer algo por este mundo en el que vivimos.
Ficción o realidad, qué más da. (Comment this)