Lord Boquete
Hoy fui a la aldea a visitar a la parte gallega de la familia. Comida pantagruélica a base de caldo gallego, cordero excelentemente cocinado por el Sr. Juani, empanada de bacalao con pasas y pan confeccionados en el horno de leña de la misma casa. Lujo rural. A mi lado se sentaba “Lord Boquete”, un familiar que emigró a Banstead (England) en los años 60. Este anglo-gallego se jactaba de haberle cocinado en el hotel The Bishop Table a John Glenn, primer astronauta estadounidense en rodear la tierra. También contaba que un hombre negro en Coruña “ofrecía su sexualidad a una muchacha joven dentro de un bus”. Después preguntaba si en España había arresto domiciliario para ver si “conseguía que los obreros terminaran la obra de su casa”. Todo de esta guisa y sin llegar a nada que tuviera sentido. Yo lo observaba constatando que la tierra donde moramos nos hace unas incisiones invisibles pero profundas que, sin percibirlas apenas, nos modelan el rostro y el cerebro. Lord Boquete tenía dos cejas pobladísimas al estilo Chesterton; una camisa que sólo se puede poner por aquellas latitudes; y una visión del mundo conservadora a lo Margaret Thatcher. Tras los postres, despedida y entrega de tarjeta (Mister B.), volamos hacia casa Nato, pero esto se contará en próximas fechas.

